CUARTA VERSION DE UNA MISMA HISTORIA

No es que no haya progresos, por el contrario. La cuarta versión de este blog ya me lleva a contar su breve historia. Al principio era un espacio de notas personales, a modo de bitácora. después fue un espacio para el diálogo político con los estudiantes de Venezuela, sean o no mis alumnos. En su tercera versión, comenzó a hablarle al país, especialmente a su clase política, sobre la necesidad de cambiar el modo de hacer las cosas, para fortalecer la democracia. Esta cuarta versión refunde las anteriores, pero con una cosa más: el futuro. Ahora hablaremos de un proyecto de cambio. Ahora será cuando más hablaremos.

lunes, 15 de abril de 2013

La indignación


AL DÍA SIGUIENTE, la oposición no solo no había desaparecido: pugnaba por consolidar la mayoría conseguida en las urnas y escamotada por el régimen, primero en forma de ventajismo, luego como fraude simple, cometido con total desparpajo por el ente electoral. Desconoció unos resultados que invertían la tendencia, actas en mano, que daba ganador a Henrique Capriles Radonski con 2 puntos de ventaja sobre Nicolás Maduro. Capriles exigió la auditoría del 100% de las urnas de votación: conteo manual de todos los votos, contrastación con los cuadernos electorales y con las actas emitidas por las máquinas de votación. La respuesta del Consejo Nacional Electoral fue adelantar la proclamación espuria de Maduro como presidente electo. Las protestas no se hicieron esperar.
Me adelanto a comentar en medio de la línea de eventos que desatan la indignación de los ciudadanos de esta República, la cual, finalmente, parece tomar cauce en la rebelión. Se cumplen las formas. Primero, una candidatura de conatus, una multitud multitudinaria que esta dispuesta a romper la servidumbre voluntaria en nombre de su propio derecho de gente, que ha sido abandonada (dejada fuera de la ley), con lo cual se consagra en rebelión. Segundo, el bando de la rebelión es mayoritario por el incremento en casi un millón de votos de la votación en favor de Henrique Capriles y si bien en términos electorales se prefiere describir la división en términos de “dos mitades”, lo cierto es que desde 2010 ya se vienen teniendo indicios de que la mayoría cambia de signo, cuando la proporción de votos fue 52% oposición – 48% oficialismo, burlada por obra y gracia de la sobrerrepresentación de los circuitos electorales (gerrymandering), desequilibrio institucional que estas elecciones hubieran permitido corregir.
Al día siguiente, Maduro borra 11 años de deterioro y vuelve a un hipotético día después del 11, 12 y 13 de abril de 2002. Recurre al expediente del golpismo de la oposición, siete elecciones después y proclama su victoria en nombre de Chávez. Pero su victoria espuria deja entrever que el chavismo religioso no funciona, que el mito tiene la mecha floja, la pólvora mojada y que como este escribidor ha sostenido desde 2007, el venezolano es mayormente un elector racional privatizador del espacio público, pero que puede convertirse en elector racional socializador, si consigue las ideas-fuerza que conducen a ello; buscándolas, decidió apostar por Capriles, o quitarse de en medio, según se lo permitiera su circunstancia.
Los mandones huyen hacia adelante. El CNE proclama a Maduro y la Asamblea Nacional lo juramentará el 19 de abril, para mayor oprobio de nuestra historia republicana. Comienza la presión internacional. Insulza nombró en días pasados al ex gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, como su representante para la observación del acto del domingo. Su informe llevó a que hoy el Secretario General de la OEA se pronunciara en favor de la auditoría, y de llegar el caso al Consejo Permanente, rendido el informe elaborado por oficio, podrán ponerse en marcha las acciones para la aplicación de la Carta Democrática Interamericana, con lo cual se afectará también la presencia venezolana en Mercosur, sin mencionar el incremento de los costos de endeudamiento para pagar gasto corriente -el déficit fiscal está por el orden de los 144 mil millones de dólares, la inflación acumulada pronto llegará al 30%-   que harán dificultoso para el chavismo seguir ejerciendo la hegemonía, que desatará la conflictividad social, que hará mandatorio el control castrense, convirtiéndose esto, ya francamente, en dictadura, en satrapía cubana.
¿Qué velocidad tomarán las acciones en las próximas horas, en los próximos días? Dependerá del liderazgo de la oposición y de su capacidad para cohesionar al pueblo en rebelión. Henrique Capriles dio la noche del 14A una auténtica muestra de liderazgo moral, al vincular el mínimo ético de su campaña -la verdad- con el ethos de nuestra historia republicana: la libertad. Con ambos armó un poderoso proyectil que arrojó al discurso, entre cínico y gastado, de la usurpación; abriendo, finalmente, el camino que libera a la política venezolana de la camisa de fuerza de la impostura electoral, hacia un proyecto de país donde la democracia sea algo más que un sistema de gobierno regido por el juego suma cero.
Y al día siguiente, hoy, Capriles, convertido en líder, dio las primeras directrices de esta rebelión: protesta pacífica, con temple, sostenida, que poco a poco se irá escalando, incorporando elementos nuevos que incrementen la presión, porque es hora de calcular las jugadas y de pensar con cabeza fría, intentando recuperar la cordura. #sisepuede. 
La foto es de la web de sexto poder.

viernes, 22 de marzo de 2013

Las palabras mágicas


EN POCOS DÍAS vamos nuevamente a las urnas electorales, a una elección muy difícil, con limitadas posibilidades objetivas de triunfo. El aparato del estado conculcado por el gobierno sigue a punto; las amenazas que conminan al electorado opositor y el intento de mitificar la figura de Hugo Chávez como una suerte de santo revolucionario, con el cual el chavismo aspira cobrar la inversión en la estetización de la política como beneficio para la consolidación de su statu quo, se ciernen como grandes obstáculos que hacen muy desiguales las condiciones de la elección.
No obstante, hay algunos factores que bien aprovechados, empleados más para la siembra de una idea fuerza histórica que para ganar este juego suma cero que llamamos “elección”,  pueden permitir abrir el futuro para esta mitad del país que pugna por ser mayoría para poder abrirlo, ciertamente, para todos por igual.
De eso se trata: de abrir el futuro, de avanzar en la coyuntura con una visión más clara de un futuro posible, de darle sentido a la noción de progreso, que poco dice frente a los conceptos largamente repetidos y medianamente aceptados de inclusión, igualdad, independencia, soberanía, patria, historia, socialismo; lamentablemente pensados desde una subalternidad que al condenar una idea de modernidad repliega las capacidades creadoras de la gente condenándolas a la perpetua gestión de contingencia, a depender de medios escasos para su subsistencia, que son además administrados desde un poder que niega la condición humana que dice representar.

El ministerio de la profecía en esta hora
Hemos criticado, en numerosas ocasiones, los perjuicios de estetizar la política, salvo en el entendido de que la construcción de un sentido común supone formalizar un marco para las interpretaciones, que movilice los imaginarios en torno a ideas comunes, para lo cual toda política seria es en principio, una política cultural. Fernando Mires nos recuerda reciente que “efectivamente, desde el punto de vista de una lógica formal, que es también el de las ciencias, entre ellas la politología, declarar como espurias unas elecciones y después participar en ellas, es una incongruencia. Sin embargo, y es lo que no entienden tantos politólogos, la política no es congruente. Tampoco es una ciencia y en ningún caso es polito-lógica. Eso significa: en política se actúa no sobre condiciones ideales sino sobre las que se van dando en el camino. O para decirlo con el poeta Machado, en la política no hay caminos: "se hace camino al andar’"[1].
Mires valora positivamente lo que puede leerse como una campaña que se enfoca en valores, donde si se interpreta a partir de la ética de mínimos de Adela Cortina, se ha puesto un mínimo ético que está más allá de la realpolitik y el cálculo electoral: la verdad.

Decir la verdad, sea donde sea, duela a quien duela, y aunque se venga el mundo abajo, es tarea de santos y mártires, casi nunca de políticos. Capriles, en cambio, la asume políticamente. Quizás por eso se le ve más suelto; incluso más libre, en sus discursos. Ha bebido del néctar de la verdad; y lo goza. Ya no se preocupa de frases hechas; está más allá de los cálculos, de las poses pre-concebidas y de los comunicadores profesionales. Yo diría, más allá de la política ritual. Esa es la razón por la cual frente a Capriles, Maduro, un personaje altamente ideologizado y mitómano hasta los huesos, se ve, a pesar del carisma que succiona del presidente muerto, como un ser sin vida propia, o como uno de esos pobres hombres que nunca han podido superar el complejo paterno ("Yo soy hijo de Chávez") y que, por lo mismo, nunca serán definitivamente adultos. Maduro vive bajo el amparo mítico de su padre muerto, la fase más pubertaria de su vida política. Capriles, en cambio, es, o ha llegado a ser, un político adulto. Solo la verdad, es decir, la disencia frente a la no-verdad, nos convierte en seres adultos.

¿Quién puede, en esta hora, decir la verdad a la gente? ¿Y cómo decirla? El 8 de octubre en mi blog reflexionaba sobre los resultados de la elección presidencial. Leído ahora, cinco meses después, lo dicho adquiere un nuevo sentido:

Al final de su presentación en el II Encuentro Internacional de constructores de paz organizados por el Centro Gumilla, Miguel Álvarez Gándara (México) habló de negociación en contextos polarizados y violentos y luego de dar un conjunto de consejos, finalizó con uno: “no olvidar el ministerio de la profecía”
Por esos días, mi lectura de Roberto Mangabeira en El despertar del individuo apuntaba hacia la necesidad de cambiar la fundamentación de la razón política, no en la historia sino en la profecía, en la memoria vuelta profecía por la imaginación que funda realidades. Se trata de una concepción de lo profético algo distinta de la católica, para la cual, la profecía es denuncia de los pecados de una época y anuncio de una futura acción divina en virtud de lo cual, Jesús es, a un tiempo, Dios mismo en la persona del hijo y profeta por su condición de hombre. De allí que el espíritu profético en los católicos se manifiesta en la imitatio christi, más o menos sistematizada en el catecismo. La teología de la liberación supuso una ascesis en la cual ya no se esperaría el reino de Dios, sino que se construiría en la tierra con la intercesión con la fe y la justicia, atributos éstos del amor de Dios; los pentecostalistas, por su parte, suponen que un profeta es aquel que es capaz de dar testimonio por la acción directa del espíritu santo, con lo cual, queda suprimida la acción humana de constituir iglesia, que es un ejercicio de la voluntad (re-ligare), se trata de una iglesia mucho más animista, ciertamente. 
¿Hay un sentido laico de lo profético? Para Mangabeira, sí, y es también hacia lo que parece apuntar Miguel Álvarez Gándara: hacer profética la memoria implica darle proyectividad ética a la identidad; memoria y proyecto hacen entonces que la política alinee a la imaginación con los recursos de las voluntades en una perspectiva donde las historias personales se conjugan con la historia de la comunidad, del país.
Aquí cabe la pregunta: ¿no es esto lo que hizo Henrique Capriles Radonski en su campaña, recorriendo los pueblos? ¿No era eso Chávez, al principio, en 1998? La diferencia no obstante, no son los candidatos y sus respectivas personalidades y actuaciones, es más bien el tipo de sistema religioso al que aluden sus liderazgos, cosa que explica Michelle Ascencio en De que vuelan vuelan: el sistema de la persecución, donde entidades buenas y malas en conflicto influyen en la acción humana (que Ascencio incorpora al que denomina Catolicismo popular) versus el sistema de la culpa, donde hay una ley, una responsabilidad internalizada y un modo de redención. Chávez está asociado a las persecuciones, Capriles a la culpa y a la redención. Hasta dónde llegan los sistemas en la racionalidad política del venezolano lo vimos el 7-O, no obstante, ahora es tiempo de meditar si es conveniente darle al progresismo venezolano una base tan marcadamente religiosa en oposición al sincretismo entre catolicismo popular y populismo que instrumentaliza la “conexión emocional” de Chávez con su militancia, so pena de que se sustituya un fascismo por otro.[2]

Capriles puede y debe decir la verdad, pero no como apóstol sino como profeta
  
Una candidatura rebelde para construir una mayoría
Para un profeta la verdad es la denuncia de su era, pero también el mundo por venir. Para el candidato profeta, la candidatura es una rebelión contra aquello que oprime la posibilidad del futuro, rebelión en la cual está acompañado por los creyentes, los hermanos en la esperanza del mundo por venir.

Pero también para la rebelión es necesario construir una mayoría, desde un espacio consagrado fuera del orden contra el cual ha de insurgirse. Al comentar el origen de la rebelión civil, también en mi blog, señalaba:

Y es que cuando el jefe del Estado, en abuso reconocible de su soberanía (es decir: la condición sagrada -sacer- del poder con que el pueblo lo ha investido) violenta la otra fuente de soberanía que es el voto, acorrala a la disidencia política (porque para el modo en que éste entiende la soberanía no hay adversarios sino enemigos) que existe como expresión de la libertad de pensamiento y de afiliación política y hegemoniza y coopta todos los espacios de deliberación política; cuando todo esto ocurre, la rebelión del pueblo se vuelve legítima, el demos se consagra y al igual que el soberano, queda en la condición original del Homo Sacer: aquel que está consagrado a los dioses, al que ningún hombre puede asesinar, pero si lo hace, no podrá ser condenado por ello, Giorgio Agamben dixit.
Esta consagración del Homo Sacer pasa por el abandono, la exclusión del bando, que puede estar representado por la ley o por la pertenencia a una facción, máxime en nuestro caso, cuando la ley se ha convertido en la expresión de una facción. La rebelión, digo, es legítima porque los rebeldes están abandonados, lo que lleva a considerar que en esta situación, a la par de que quedan liberados de la obligación por ante la ley, quedan vulnerables a su acción en cuanto que es la acción de una facción.
Creo que el ejercicio irrestricto de la soberanía implicado en la construcción de la hegemonía revolucionaria del proceso ha generado este estado de cosas; pero es a partir del 15F [y reforzado más recientemente, el 10E], cuando se abre para esta fase del proceso político venezolano esta posibilidad concreta, que no debe confundirse con el estado de naturaleza porque pese a que el ejercicio político de la facción de gobierno ha demolido las instituciones, aún no ha podido derogar las leyes de la cultura, que existen, aunque no siempre son percibidas. Se abre el tiempo de la rebelión, y dependerá del grado de madurez del liderazgo político venezolano y de la capacidad de horror de las naciones del orbe, el que esta rebelión sea lo menos violenta y lo más constructiva posible para el proyecto histórico venezolano[3].

¿Y cuál es ese espacio de abandono donde ubicamos la rebelión? Ese nuevo nomos es el que constituyen las redes sociales, concebidas como tal, por las prácticas que la tecnología facilita en cuanto que medios para alcanzar fines. Sobre eso también me referí en el mismo blog:

Hablamos de redes solidarias en todos los ámbitos de la vida comunitaria[dentro y fuera del entorno digital]: para compensar con información en tiempo real la indefensión frente a la acción de los delincuentes, para organizar a las comunidades en la defensa de sus derechos como consumidores, para presionar frente al poder las arbitrariedades cometidas en nombre del proceso, para optimizar el aprovechamiento de los recursos, para hacer cumplir las leyes de la República, para hacer República desde ese espacio intermedio entre el todos y cada uno del individuo indefenso frente a la masa (para cuya defensa está el Estado) que es la comunidad. Hablamos de redes que, una vez que se agreguen, podrán rebelarse contra la injusticia desde la legitimidad del poder popular, haciendo resistencia inteligente frente al apartheid político.
Solo con una agregación de las redes sociales, politizadas en función de objetivos de diferente escala, que correspondan a diversas realidades sociopolíticas y económicas y que puedan ser ubicables en un corto, mediano y largo plazo, vamos a poder hablar eficazmente de mayoría, más allá de la contingencia, superando el clientelismo. Solo con una agregación de las redes movida por la solidaridad, podremos estructurar el poder popular en función de darle proyectividad democrática. Solo cuando conformemos una mayoría en red, podremos paralizar la toma del Estado por la facción, recuperándolo para los propósitos de la democracia por la misma democracia. Y eso puede y debe hacerse aquí y ahora, considerando a un mismo tiempo la urgencia de defenderse del ataque y la capacidad de creación del después que todos –nosotros- aspiramos.


La fase siguiente del proyecto nacional (las palabras mágicas)
El futuro es un proyecto que debe poder emblematizarse en una frase o una palabra. El proyecto histórico venezolano, hasta ahora,  se ha centrado en la construcción de una modernidad propia en la cual hemos invertido diez generaciones de venezolanos. No hay que temer a lo abstracto que un concepto pudiera ser: ¿Qué significa la modernidad para el venezolano? ¿Cuántas  y cuáles visiones? ¿Cuántos proyectos pensados para conciliar el interés personal y el beneficio común? ¿Cuánta modernidad generada por los medios de comunicación? ¿Cuánta, por la formación ilustrada? ¿Cuánta, por los inmigrantes, que la transitaron del campo a la ciudad, de la guerra y el extermino a un nuevo comienzo? ¿Y quiénes se fueron quedando por fuera de esta modernidad? ¿Por qué? ¿Cómo incluirlos?
En Venezuela hay más modernidad de la que podemos ver, pero a esa modernidad le faltaba pasar por esta negación, esta antítesis, para poder avanzar hacia la fase siguiente del proyecto nacional, que en otra parte hemos concebido como la democratización de la sociedad civil, y que en perspectiva de devolverle el sentido ético a la política pasa por concebir a la democracia no como un sistema de gobierno, sino como un ethos.
Conviene precisar sobre la idea de “democratizar la sociedad civil”. Cohen y Arato (1999) al estudiar los procesos de transformación política en sociedades que se democratizan luego de pasar por un periodo autoritario (caso de las democracias suramericanas, o países de Europa oriental) destacan cómo las trasformaciones han sido posibles mediante una articulación entre sociedades políticas, estado y sociedades civiles.

Desde nuestro punto de vista, los movimientos sociales para la expansión de los derechos, para la defensa de la autonomía de la sociedad civil y para su mayor democratización son lo que mantienen viva a una cultura política democrática. Entre otras cosas, los movimientos introducen nuevos problemas y valores en la esfera pública y contribuyen a reproducir el consenso que presupone el modelo de democracia de élite/pluralista pero el que nunca se preocupa por explicar. Los movimientos pueden y deben complementar, en vez de querer remplazar los sistemas partidarios competitivos. Nuestro concepto de sociedad civil, por lo tanto, retiene el núcleo normativo de la teoría democrática a la vez que sigue siendo compatible con las presuposiciones estructurales de la modernidad. Nuestra tesis también es que las tensiones entre el liberalismo orientado a los derechos y, por lo menos, el comunitarismo orientado democráticamente pueden reducirse considerablemente, si no desaparecer del todo, sobre la base de una nueva teoría de la sociedad civil[4] (Cohen y Arato, 2000: 38-39)

La verdad como mínimo ético bien puede apuntar, correspondientemente, hacia máximos éticos, en el medio de los cuales está el espacio para un ethos que bien puede ser de un bando, una sociedad o incluso una civilización. Pero también estos máximos pueden constituir las ideas-fuerza que una campaña enfocada en valores puede llegar a manejar con efectividad. Una de esas ideas-fuerza –que también pueden entenderse como palabras mágicas- es la libertad como clave para abrir el proyecto de la democracia como ethos, lo cual implica no solo denunciar el régimen y el asalto que la facción ha hecho del estado, implica denunciar también las faltas de la sociedad, con miras a corregirlas en función de un proyecto. No somos más libres porque no ejercemos entre nosotros la acción libre y responsable basada en la confianza, porque no tenemos medios para confiar pues falla la autoconfianza que se gana con la educación. Porque quedamos esclavizados por el miedo que nos da la inseguridad, porque hemos cedido el espacio del sentido común a la normatividad institucional devenida en dogma, lo que Mangabeira en El despertar del individuo denomina perfeccionismo democrático. Así afirma: cuando hablo de perfeccionismo democrático (…) me refiero a la creencia de que una sociedad democrática tiene una única e imprescindible forma institucional. Una segunda característica es la creencia de que, impidiendo la desgracia y la opresión extremas, el individuo puede elevarse física, intelectual y espiritualmente. Según esta perspectiva, una vez que se inicia el camino institucional predeterminado de una democracia libre, serán poco frecuentes los casos en que el infortunio y la injusticia cierren esa senda a una efectiva voluntad de esfuerzo personal. Esas circunstancias extraordinarias justifican remedios extraordinarios”. Mangabeira, R. (2009:36)

Restablecer la libertad es retomar el camino

Otra palabra mágica es la igualdad, en la cual se sustenta buena parte del discurso del chavismo. Puyosa señala en una nota reciente en su perfil de Facebook: “El valor fundamental del chavismo es la igualdad. Una aspiración de igualdad que marca nuestra historia, desde el Taita Boves, de manera sangrienta. Una aspiración de igualdad que tiene antecedentes en la insurrección de José Leonardo Chirinos.”Tendríamos que reconocer, en acuerdo con la verdad como mínimo ético, a la igualdad como el ethos del chavismo, sin dejar de señalar la distancia, algunas veces abismal, entre discurso y práctica, entre los enunciados que nos animan y las acciones por las que somos juzgados, y sin sacarla del contexto de la dinámica emprendida entre los proyectos de vida personales y el interés común de una sociedad. Así, no puede haber una igualdad que sacrifique la intersubjetividad en función de imponer un pensamiento, único, ni una igualdad que preserve la identidad de los bandos en pugna; tiene que haber una igualdad basada en el reconocimiento de la alteridad, que sea garantizada por la ley y por la institucionalidad del estado, pero principalmente, por el sentido común, que dicho sea de paso es la primera víctima cuando hay un conflicto social generalizado. Este sentido común es definido por Hannah Arendt como “la capacidad de ver las cosas no sólo desde el propio punto de vista sino desde la perspectiva de todos aquellos que estén presentes, hasta que el juicio pueda ser una de las capacidades fundamentales del hombre como ser político en la medida en que le permite orientarse en la esfera pública, en el mundo común, son ideas prácticamente tan antiguas como la experiencia política articulada”.
Desde cierta perspectiva, los medios de comunicación social, en cuanto que foros públicos, constituidos por el ejercicio de la libertad de expresión, y más contemporáneamente las redes sociales del entorno digital, contribuyen con la creación del sentido común el cual puede ser bueno o malo según sea la calidad de sus relatos, según se abuse o no del estereotipo como síntesis narrativa. Sobre este particular vale señalar que el realismo conceptual como estética contemporánea ha contribuido en gran medida a la formación del sentido común pero también –y es nuestro caso- a consolidar la estetización política en forma perniciosa. La definición de democracia protagónica revolucionaria hecha por el Proyecto Nacional Simón Bolívar 2006- 2013 considera que “los espacios públicos y privados se considerarán complementarios y no separados y contrapuestos como en la ideología liberal”, lo que, precisamente, establece el equilibrio dinámico del sentido común. Romper este equilibrio en nombre de una idea colectiva de lo social, no construye una sociedad, más bien coloca a una burocracia a administrar una vasta agregación de anomias.
¿Y el fascismo social? La inquietante idea de un fascismo transmutado, metabolizado por la democracia, expuesta por Umberto Eco en su célebre ensayo Ur-fascismo, el fascismo eterno, sirve de correlato a Boaventura de Sousa Santos para señalar en su Sociología jurídica crítica. Para un nuevo sentido común en el derecho, que a diferencia del anterior, el fascismo actual no es un régimen político. Es más bien un régimen social y civilizacional. Distingo cuatro clases principales de fascismo social. La primera es el fascismo del apartheid social. Es decir, la segregación social de los excluidos a través de la división de la ciudad en zonas salvajes y zonas civilizadas (...) La segunda fase del fascismo social es el fascismo paraestatal. Se refiere a la usurpación de las prerrogativas del Estado por parte de actores sociales muy poderosos que, frecuentemente con la complicidad del propio Estado, o bien neutralizan o bien suplantan el control social producido por el estado. El fascismo paraestatal tiene dos dimensiones, el fascismo contractual (aceptado por vía de la hegemonía) y el fascismo territorial (cooptación de estados postcoloniales por corporaciones de capital).  La tercera clase de fascismo social es el fascismo de la inseguridad. Consiste en la manipulación discrecional del sentido de la inseguridad de las personas y grupos sociales vulnerables debido a la precariedad del trabajo o a causa de accidentes o eventos desestabilizadores (...) La cuarta clase del fascismo social es el fascismo financiero. Es el tipo de fascismo que controla los mercados financieros y su economía de casino. Es la más pluralista en el sentido que los flujos de capital son el resultado de las decisiones de inversores individuales o institucionales esparcidos por todo el mundo y que no tienen nada en común salvo el deseo de maximizar sus activos. (…) En todas estas clases el fascismo social es un régimen caracterizado por relaciones sociales y experiencias de vida bajo relaciones de poder e intercambios extremadamente desiguales, que se dirigen a formas de exclusión particularmente severas y potencialmente irreversibles.

Restablecer el sentido común es retomar el camino
La otra palabra mágica es el trabajo: si la libertad es un medio para construir espacios de felicidad, el otro es el trabajo que la sustenta, y sobre el cual me referí como posible significador del progresismo en versión venezolana, en la búsqueda de alternativas ideológicas ante un ámbito político excesivamente pragmatizado:

No es deplorable trabajar con la idea de sentido común que asocia el progreso con el avance de los proyectos –personales, colectivos o del Estado- enfocados en el bienestar, lo que se critica es que no se haga marco de sentido común para darle sentido ideológico al progreso, con lo cual, cada quien lo interpreta a su manera. No es malo per se que progreso se convierta en consigna, lo malo es que esta no refiera a un proyecto, y aquí comienzan las contradicciones, porque el programa unitario de la oposición es un programa de reinstitucionalización, basado en la Constitución, que no oculta su enfoque socialdemócrata, mientras que el proyecto de campaña no parece tener ese enfoque. Cuando se escuchan los conceptos convertidos en consignas reinterpretadas por otros, el elector se consigue con versiones muy distintas de lo mismo. Y uno se pregunta: ¿por qué si el segundo problema del país es el empleo, y el primero es la inseguridad, haya que insistir en el primero que depende de la acción de estado, en vez de generar esperanza a partir del segundo, que depende de la iniciativa individual y social promovida por el estado? ¿Porque el gobierno usufructuó el tema con la reforma de la LOT? ¿Por qué si el progreso depende de la educación y el empleo, el progresismo en campaña no se entiende públicamente con gremios y sindicatos? Yo intuyo que en la respuesta está implicado el tipo de proyecto nacional desde donde se piensan tanto la campaña como la coyuntura.
El plan de empleo presentado por Capriles el 26 de abril en Valencia, es bueno, pero tiene que ser bueno en el contexto del proyecto nacional desde donde se formula, para que no sea sólo un buen plan técnico y para poder explicarle a la gente que la creación de 600 mil empleos anuales por seis años, no es un fin en sí mismo, ni una consigna, ni un titular de periódico, sino un medio para alcanzar un fin más alto, ¿cuál? Porque si la versión desarrollista del laborismo es la cooptación, la liberal es tecnocrática y la socialdemócrata lo considera un tema de solidaridad del estado, y en el comando opositor coexisten estas tres visiones, y ninguna coincide con el progresismo que pregona el candidato, ¿cómo se van a producir los acuerdos de agenda de la campaña?
El fantasma del laborismo seguirá espantando, porque esa es la labor de todo fantasma: asustar, desnudar las culpas, interpelar las conciencias. Apunta hacia la oportunidad de aprender de los muchos errores cometidos en los últimos 30 años, pero demanda una disposición distinta, otro tipo de compromisos que se aparten de la militancia y apunten hacia la deliberación y la construcción de consensos sociales, hacia el empoderamiento organizado de la gente. Para que no espante, para que se encarne  y nos reúna a todos para hacer del futuro una obra común.[5]

Darle al trabajo el valor que este tiene, como medio para alcanzar una vida digna, es retomar el camino

Así pues, Libertad, Igualdad y Trabajo son pues, las palabras mágicas que pueden abrir el futuro, acrecentar el bando de la rebelión, constituir una mayoría solidaria en red, y hacer valiosa la apuesta del 14A. Decirlo es el propósito de estas líneas, las cuales quieren ser un aporte para la causa de la República, de la democracia y de la patria, en esta hora de definiciones.


[1] Fernando Mires (2013) Capriles, la política y la verdad, en su blog Polis política y cultura: http://polisfmires.blogspot.com/2013/03/fernando-mires-capriles-la-politica-y.html Recuperado en marz de 2013.
[2] Carlos Delgado Flores (2012) “Plegarias atendidas” en su blog Escrito de madrugada. http://escritodemadrugada.blogspot.com/2012/10/plegarias-atendidas.html Recuperado en marzo de 2013
[3] Carlos Delgado Flores (2012) “La rebelión” en su blog Escrito de madrugada. http://escritodemadrugada.blogspot.com/2009/04/normal-0-21-false-false-false.html Recuperado en marzo de 2013
[4] Cohen, J. y Arato, A. (2000) Sociedad civil y teoría política. Pág. 38-39
[5] Carlos Delgado Flores (2012) “La hora del laborismo venezolano” en su blog Escrito de madrugada.

martes, 8 de enero de 2013

Entre abogados de veas


¿Chávez camino a los altares revolucionarios?
TENGO BUENOS AMIGOS abogados, honestos, que creen en el derecho y en la justicia y que se han horrorizado tanto con la judicialización de la política como con la politización de la justicia, aquí y en cualquier otro país. Hay quienes no se horrorizan, claro, aunque mi propósito al encabezar esta nota con su mención no es juzgar el proceder ético de estos ni de ningún otro profesional, sino sólo poner en perspectiva que el protagonismo de la justicia politizada –o de la política judicializada- en la transición venezolana tiene que ser solo un momento, y lamentablemente, no va siendo de los más brillantes.

Dirimida la cuestión de la directiva de la Asamblea Nacional, el pasado 5 de enero, la ratificación de Diosdado Cabello en la línea de sucesión equivale a pasar la primera encrucijada de una ruta que todavía luce tortuosa, gracias a la combinación de realidades y deseos (y agregaría, de destinos y voluntades) con que están hechos los negocios humanos. Viene el 10 de enero, el inicio del nuevo período constitucional, y el presidente electo (que es el mismo presidente anterior) no va a venir a juramentarse, enfermo como está. Nicolás Maduro, quien es Vicepresidente ejecutivo del período constitucional que vence el 10 de enero, funge como presidente encargado aunque no ha sido designado como tal. Se habla de un enfrentamiento entre Cabello y Maduro, que a la larga no es más que el conflicto entre el ala civil (que no civilista) y el ala militar (militarista) del oficialismo. Odios mellizales que toca posponer en aras de sortear el trance: ya se verá con los días quién va a prevalecer.

Por lo pronto, los bandos del oficialismo hacen buena la conseja de que nada unifica más que un enemigo común: La MUD, Ramón Guillermo Aveledo, la derecha internacional. Y mientras, el discurso de Aveledo convocando a la unidad nacional y exigiendo el respeto por la Constitución queda como pieza aislada al producirse –acaso en el peor momento- una diferencia de abogados entre él y Henrique Capriles Radonski.

La postura de Henrique Capriles es la de aplicar el Art. 234 de la constitución, que reza: “Las faltas temporales del Presidente o Presidenta de la República serán suplidas por el Vicepresidente Ejecutivo o Vicepresidenta Ejecutiva hasta por noventa días, prorrogables por decisión de la Asamblea Nacional por noventa días más”. Eso significaría, asumiendo que el 10 de enero Chávez no se juramentaría, que a partir de este jueves se contaría un plazo de hasta 90 días prorrogables a 180, que los 90 días se cumplirían el 10 de abril, y que los 180 días vencerían el 9 de julio, fecha a partir de la cual, si no ocurre ninguna de las causales de falta absoluta tipificadas en el artículo 231 de la Constitución (muerte, renuncia, destitución decretada por sentencia del Tribunal Supremo de Justicia, incapacidad física o mental permanente certificada por una junta médica designada por el Tribunal Supremo de Justicia y con aprobación de la Asamblea Nacional, abandono del cargo, declarado como tal por la Asamblea Nacional o revocación popular de su mandato), la Asamblea Nacional decidiría si la falta temporal puede considerarse absoluta.

Yo que no soy abogado, tengo la impresión de que con esta declaración, Capriles puede estar aceptando la idea de la continuidad administrativa entre un período constitucional y otro, dado que el gobernante elegido es la misma persona en ambos casos. No sé si ese fue uno de los problemas argumentados para la consulta al TSJ que dio lugar a la sentencia del 4 de febrero de 2009, con el cual el tribunal aceptó la tesis de la reelección continua avalando la enmienda constitucional que fue aprobada vía referéndum el 15 de enero de 2009 y la cual, ciertamente, facultó a Capriles para postularse para la reelección como gobernador de Miranda.

La postura de Ramón Guillermo Aveledo, por su parte, implica ceñirse a una lectura literal de la situación tipificada por el Artículo 231: “El candidato elegido o candidata elegida tomará posesión del cargo de Presidente o Presidenta de la República el diez de enero del primer año de su período constitucional, mediante juramento ante la Asamblea Nacional. Si por cualquier motivo sobrevenido el Presidente o Presidenta de la República no pudiese tomar posesión ante la Asamblea Nacional, lo hará ante el Tribunal Supremo de Justicia”. Vale decir que luego de la ratificación en la presidencia de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello ya no alega a favor de Chávez el vacío del legislador en la segunda parte del mencionado artículo, pues pareciera no hará falta, si es que el oficialismo evoluciona desde el antagonismo radical contra una oposición que saluda a la bandera de la constitución, hacia la declaración de la falta temporal.

Lo que me gustaría saber es por qué ocurre esta discrepancia de criterios entre Aveledo y Capriles, y  qué implicaciones tiene esta, en términos políticos, para la oposición. Si el 10 de enero, como se espera, Chávez no estaría presente en la juramentación, ¿qué es lo que va a hacer la MUD? ¿Exigirle al presidente de la Asamblea Nacional que le pida al TSJ nombre la junta médica para evaluar la salud del Presidente, en la perspectiva de lo señalado por el Artículo 231, ya que ha finalizado el periodo constitucional anterior, y que asuma temporalmente la jefatura del Estado? ¿Exigirle al TSJ que proceda por oficio y nombre la junta médica? ¿Hacer presión de calle para que eso se haga? ¿Sin el apoyo expreso de Capriles? ¿Y si la Asamblea Nacional, declara el 10 de enero la falta temporal y hace correr el tiempo? ¿Qué puede argumentar la MUD? ¿Es eso un golpe de estado?

Pues bien, la MUD ya ofició a la OEA, señalando que de no aplicarse lo establecido en el artículo 231, se estaría produciendo una alteración del orden constitucional que altera gravemente el orden democrático y que debe procederse según lo tipificado en el artículo 20 de la Carta Democrática Interamericana, esto es: convocando al Consejo Permanente para conocer la situación y tomar las medidas pertinentes.

Yo en lo personal no me explico de dónde saca Capriles su postura, si es que lo anima una lectura que privilegia la solución electoral, para lo cual se plantea ganar tiempo para una estrategia que lo favorezca como eventual candidato presidencial. ¿Es preferible conceder terreno y confiar en que la recesión en ciernes, la devaluación, el déficit fiscal y otras debacles bien descritas por Moisés Naim harán su efecto? ¿Es preferible confiar en que la conflictividad social permitirá debilitar el apoyo político al postchavismo, con lo cual se fortalecería la opción electoral opositora? ¿No considera este escenario que en ese mismo tiempo, el chavismo puede fortalecer el discurso religioso elevando al presidente a los altares revolucionarios, explotando la conexión simbólico-emocional? ¿Y no considera esta postura que lo que se sacrifica en aras de una opción electoral es el estado de derecho? ¿No le hace juego esta opción al voluntarismo, al personalismo, a la actitud caudillista que tanto se ha denunciado en el gobierno?

Escribo esto antes de la rueda de prensa que Henrique Capriles ofrecerá a medios internacionales sobre el tema de la sucesión presidencial. Espero que en ella, alguna de estas preguntas tenga respuesta, en beneficio de la construcción de una opción política diferente, para el país

martes, 11 de diciembre de 2012

Días de vértigo


VIENEN DÍAS DE VÉRTIGO. El anuncio del Presidente de la recidiva de su enfermedad confirmó los rumores crecientes sobre el deterioro de su salud y pusieron una nueva perspectiva sobre la vida política del país, en lo que promete ser un primer trimestre 2013 preñado de furias.
Escribo esto cuando faltan 5 días para las elecciones de gobernadores del 16D. El anuncio presidencial las afectará, sin duda, pero aún no sabemos si a favor del oficialismo o por el contrario, como un segundo aire para una oposición paralizada por el rayo del 7-O. Me atrevería a decir que el resultado no es relevante, por ahora, aun cuando media docena de gobernaciones para la oposición y el mantener las posiciones políticas ganadas serían un resultado de más auspicioso, y un retroceso a 2 ó 3 gobernaciones serían exactamente eso: un retroceso en términos de juego político. Y digo que no es relevante porque la dinámica es mucho más compleja, ahora, y planteársela solo desde el punto de vista electoral es más o menos como si un ciego intentara describir un elefante tocando solo una de sus patas.
Hemos entrado en una nueva etapa de la transición: la que apunta ya a la posibilidad de un después sin Chávez. Hay profundas divisiones entre el chavismo civil y el militar. Hay escenarios de conflicto activados para una fecha clave, el 10 de enero y sus variantes, donde si el presidente no asume habría varias posibilidades:
  •  No asume el 10: se activa el mecanismo del Artículo 233 de la Constitución, y asume por 30 días el Presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello o quien ocupe el cargo en su momento (no se descarta que no sea ratificado en la instalación del período de sesiones de la Asamblea, días antes del 10, ni se descarta que el período especial pudiera ser prorrogado como en el estado de excepción)
  • Asume el 10, designa Vicepresidente (Maduro) y luego renuncia (o abandona). El vicepresidente asume como presidente encargado por 30 días hasta que se hagan elecciones. Si es Maduro deberá separarse del cargo y dejar al vicepresidente designado en ejercicio.
  • Una posibilidad remota: la convocatoria a una Asamblea Constituyente para reformar la Carta Magna e introducir aspectos como el Estado comunal, con un nuevo ejercicio de democracia autoritaria en lo que podría verse como una huida hacia adelante.
  • Algunas posibilidades indeseables: un golpe de estado de alguna de las facciones del chavismo o un golpe de estado de algún sector aventurero vinculable a la oposición.
En cualquiera de los dos primeros escenarios, se abre un lapso para la preparación de elecciones presidenciales que brindan a la oposición la oportunidad de convertirse en una nueva mayoría política en el país, mayoría capaz de reconfigurar el escenario político nacional; asimismo en el caso hipotético de una Constituyente, no así en el caso de los golpes de estado, que en nuestra circunstancia presente representarían un auténtico baño de sangre para el país.
Hemos dicho una nueva mayoría y lo venimos planteando desde antes del 7-O, pero con más fuerza a partir de la realización del seminario La política venezolana y la construcción de mayorías más allá de lo electoral, realizado en la UCAB, el 13 y 14 de noviembre pasados. Basado en las comprensiones que pudimos obtener con la realización de este evento, quiero ofrecer mis conclusiones personales, de cara ahora a estos nuevos escenarios de transición.
1) La aparición del liderazgo de Hugo Chávez y el empleo de claves religiosas en su discurso, abrió un capítulo pernicioso en la política venezolana, el de la estetización de la política, cuyo referente más consagrado es el fascismo. Es sabido gracias a Umberto Eco y a Boaventura de Sousa Santos que el fascismo ya no es una forma de organización política sino una forma de orden social, cuya hegemonía está garantizada cuando no se considera a la democracia como un ethos sino como una mera forma de gobierno. Por ello, a este fascismo que consagra a un profeta, no se le debe oponer un fascismo que consagra un apóstol, porque con ello minamos la racionalidad de la política. No podemos oponerle a la precariedad ideológica del chavismo, en nombre de su pragmatismo populista, una tecnocracia de discurso religioso.
2) El imaginario político venezolano ya no solo se construye desde los medios de comunicación social sino desde las redes sociales, las cuales serán cada vez más eficaces para construir un ethos democrático en nuestra sociedad, en la medida en que las organizaciones políticas entiendan que no se trata de emplearlas como meras tecnologías, sino de comprender que, detrás de ellas, sus usuarios encabezan nuevas formas de organización social que demandan la reconversión de las propias organizaciones políticas en modelos modernos, distintos del partido de masas, ese que superpone la militancia a la deliberación.  No se trata de reverenciar la figura de la institución política, sino de volver a llenarla de significado, por lo cual, la presión que la sociedad les ejerce es para que cambien, no para que desaparezcan. El recurso de la polarización no puede argumentarse para todo, porque entonces se convierte en un chantaje.
3) La combinación de política electoral con política social pasa porque los partidos se entiendan con las Organizaciones de la Sociedad Civil, en la especificidad de cada quien. Se requiere de marcos de acción común, es decir: de un proyecto país debidamente inscrito en el Proyecto Nacional.
4) Por la misma catadura religiosa del discurso oficialista, por el pragmatismo populista, por la constitución de un capitalismo de estado, por la vocación corporativista, hegemónica y  por la consagración del caudillismo se puede decir que el Socialismo del Siglo XXI resulta un atavismo negador del proyecto histórico nacional, que debe avanzar hacia la democratización de la sociedad civil como vía para continuar la conformación de una modernidad propia. No se puede seguir aceptando que cuando se pregunte por el proyecto de país, la respuesta sea un programa de gobierno que se limite a describir las políticas públicas que se harán una vez que se disponga de la renta fiscal, cuando lo que habría que plantearse es cómo construir la solidaridad social de otro modo que no sea la redistribución de la renta petrolera, fórmula que fue ensayada desde el fascismo italiano hasta el nacionalismo desarrollista, pasando por el socialismo noruego, con diferentes grados de éxito. Como Virtuoso indica, aquí no hay debate ideológico serio desde el trienio adeco (1945-1948), y ya va siendo hora de esta discusión, para lo cual, las organizaciones políticas y las fuerzas vivas deberán destacar a sus mejores talentos, para avanzar en lo que Werner Corrales denomina una visión compartida de país, que puede resultar en un consenso social, el primero que tendríamos desde que somos República, con el cual tendría forma la voluntad general, y funcionaría como un marco para la voluntad de la mayoría.
El proceso de constitución de una nueva mayoría abre esta oportunidad, pero el escenario vertiginoso de la transición la impulsa, la acelera en términos de necesidad. ¿No es momento de actuar entonces, para capitalizar la lección del momento y avanzar hacia lo que es nuestro destino como patria? Con un marco amplio, pero a la vez consistente, creemos que sí es posible vencer la polarización, conjurando el fantasma de una guerra civil.

lunes, 8 de octubre de 2012

Plegarias atendidas

Se derraman más lágrimas por las plegarias atendidas que por aquellas que no            
Santa Teresa de Jesús

TENGO ESTA NOTA en el tintero hace una semana. Tenía claro el título, tomado del texto homónimo de Truman Capote, y la cita de Santa Teresa como epígrafe, también. Lo que no tenía claro era el contenido, porque lo que la santa avileña nos propone es, ciertamente, una paradoja. Por eso esta nota sale el 8 de octubre y no antes del 7, de las elecciones: porque no podía saberse sino al final cual fue la respuesta a las plegarias. ¿Y fueron atendidas? Sí, pero no en la forma en que lo habíamos deseado, fueron atendidas en la forma en que fue dispuesto, y es algo que conviene aceptar antes que comprender.

Habíamos pedido que ganara Henrique y que hubiera paz y de las dos se concedió una sola. ¿Hubo que sacrificar la victoria por la paz? Si así fue, se ganó tiempo y se preservaron vidas, con lo cual no hay motivos para lamentarse. ¿Perdimos ganando? Sin duda: 45% en estas presidenciales, 52% en las parlamentarias de 2010, significan más o menos la mitad del país; significan además que en 14 años, la oposición no sólo no se ha extinguido, sino que se ha visto fortalecida –bendecida diríamos- con un proyecto consistente, una estructura más organizada y un líder, un auténtico líder.

Pero el sentido de mi nota originalmente no iba por aquí, aunque esto no es mera adecuación a los resultados. Desde que pensé el título, me dispuse a comentar dos fenómenos que he visto aparecer en la mentalidad política de mi pueblo a la luz de esta campaña: la construcción de una mayoría en red, que impulse la rebelión, y a la cual me he referido en varias ocasiones en este blog, y un espíritu de profecía cuya importancia debe ser entendida a cabalidad.

Sobre la idea de profecía debo contextualizar un poco. Al final de su presentación en el II Encuentro Internacional de constructores de paz organizados por el Centro Gumilla, Miguel Álvarez Gándara (México) habló de negociación en contextos polarizados y violentos y luego de dar un conjunto de consejos, finalizó con uno: “no olvidar el ministerio de la profecía”

Por esos días, mi lectura de Roberto Mangabeira en El despertar del individuo apuntaba hacia la necesidad de cambiar la fundamentación de la razón política, no en la historia sino en la profecía, en la memoria vuelta profecía por la imaginación que funda realidades. Se trata de una concepción de lo profético algo distinta de la católica, para la cual, la profecía es denuncia de los pecados de una época y anuncio de una futura acción divina en virtud de lo cual, Jesús es, a un tiempo, Dios mismo en la persona del hijo y profeta por su condición de hombre. De allí que el espíritu profético en los católicos se manifiesta en la imitatio christi, más o menos sistematizada en el catecismo. La teología de la liberación supuso una ascesis en la cual ya no se esperaría el reino de Dios, sino que se construiría en la tierra con la intercesión con la fe y la justicia, atributos éstos del amor de Dios; los pentecostalistas, por su parte, suponen que un profeta es aquel que es capaz de dar testimonio por la acción directa del espíritu santo, con lo cual, queda suprimida la acción humana de constituir iglesia, que es un ejercicio de la voluntad (re-ligare), se trata de una iglesia mucho más animista, ciertamente.

¿Hay un sentido laico de lo profético? Para Mangabeira, sí, y es también hacia lo que parece apuntar Miguel Álvarez Gándara: hacer profética la memoria implica darle proyectividad ética a la identidad; memoria y proyecto hacen entonces que la política alinee a la imaginación con los recursos de las voluntades en una perspectiva donde las historias personales se conjugan con la historia de la comunidad, del país.

Aquí cabe la pregunta: ¿no es esto lo que hizo Henrique Capriles Radonski en su campaña, recorriendo los pueblos? ¿No era eso Chávez, al principio, en 1998? La diferencia no obstante, no son los candidatos y sus respectivas personalidades y actuaciones, es más bien el tipo de sistema religioso al que aluden sus liderazgos, cosa que explica Michelle Ascencio en De que vuelan vuelan: el sistema de la persecución, donde entidades buenas y malas en conflicto influyen en la acción humana (que Ascencio incorpora al que denomina Catolicismo popular) versus el sistema de la culpa, donde hay una ley, una responsabilidad internalizada y un modo de redención. Chávez está asociado a las persecuciones, Capriles a la culpa y a la redención. Hasta dónde llegan los sistemas en la racionalidad política del venezolano lo vimos el 7-O, no obstante, ahora es tiempo de meditar si es conveniente darle al progresismo venezolano una base tan marcadamente religiosa en oposición al sincretismo entre catolicismo popular y populismo que instrumentaliza la “conexión emocional” de Chávez con su militancia, so pena de que se sustituya un fascismo por otro.

¿Y la rebelión? Elías Pino Iturrieta comentaba que el jefe de corresponsales para América Latina del Diario El País, al ver la marcha del 30 de septiembre, cierre en Caracas de la candidatura de Capriles, expresó que esa marcha era de rebelión, pues tenía un espíritu similar a las de la primavera árabe, o las de los indignados. Y es posible que el espíritu esté allí, pero que aun no cobre forma, pues quizás le falte algo para hacerlo ¿Un cuerpo? ¿Un momento adecuado?

Ambas cosas ya existen: un líder y un proyecto, una estructura hecha de otras estructuras y una agenda donde están marcadas las próximas citas. Pero como lo dije en 2009, hay que ser una solidaria mayoría en red, para poder ganar sin tener que sacrificar la paz.

Hace pocos días dije que en estas elecciones me sentía como el profeta Samuel llorando la caída de la gracia de Saúl, y ungiendo a David por instrucciones del Señor. Pero cuenta el profeta que David, que era el menor de los hermanos, pastoreaba el rebaño y tuvo que ser ungido en secreto, pues Saúl estaba en duelo contra su destino. Si Henrique está destinado, será Presidente, y el futuro vendrá cuando lo convoquemos, entre todos, para todos. #Hayuncamino. La foto es de el diario El Impulso

jueves, 16 de agosto de 2012

De baja


CUANDO LOS INTERESES pequeños minan los grandes intereses, no hay cómo avanzar hacia ninguna parte, no por lo menos, en comunidad. Este axioma tiene evidencia empírica en el gremio periodístico, hoy por hoy. La verdad no estamos mejor que cuando el CNE congeló las elecciones en todos los gremios después de la constituyente, cuando Levy Benshimol: divididos, apáticos, con hegemones en duelo, urdiendo intrigas tras el parapeto de la polarización política, humillados por el régimen, pero también por patronos que usan al gremio para buscar posiciones frente a un eventual reacomodo político en el país.  Un periodista abogado intenta una acción judicial para detener unas elecciones que corren el riesgo de ser impugnadas, porque se violan 9 artículos de normas distintas y recibe  como respuesta variadas formas de la falacia ad hominen (¿dónde estaba, que no lo planteó en la Comisión Electoral?, ¿por qué un miembro de la comisión electoral actúa contra este cuerpo?) Otros periodistas opinan públicamente que es mejor que se pospongan las elecciones hasta que se garantice la legalidad, y por respuesta reciben veladas solicitudes de que se callen, porque están violando el espíritu de cuerpo… bonito gremio que defiende la libertad de expresión.

Un grupo de periodistas intenta ponerse de acuerdo en el apoyo a una de las planchas en esta cada vez más hipotética elección, pero quienes dirigen la plancha creen que es un partido, caudillista, además. El grupo pide reuniones de estrategia que nunca se realizan, brinda documentos para un programa de gestión que luego no son considerados, los argumentos que esgrimen los jerarcas oscilan entre lo personal y lo institucional, pero es un péndulo corto que se mueve a velocidad de vértigo. Cuando el grupo comienza a divulgar por redes documentos en apoyo a la candidatura reciben como retroalimentación, cuando no el silencio, la admonición por retruque (“la información oficial de la plancha será divulgada en los medios de la plancha”). Al final, se deciden por anunciar que van a “bajar la línea” y mientras, negocian los cargos ofrecidos al grupo con otro sector… Bonito gremio que honra sus compromisos.

Y la guerra sucia en una campaña que se basa en explotar el horror a todo lo que sea chavismo o ninismo, como si fueran definiciones científicas. Un hegemon manda a atacar al adversario con el adjetivo de imparcial, ya antes mandó a decir que eran chavistas, sabe que la polarización lo beneficia, porque las malas gestiones y el descuido de la agenda social del gremio por atender solo la agenda política lo que va a producir es una fuerte abstención, que al fin y al cabo lo beneficiará a él y a su expresión, porque le permitiría ganar la elección con poco margen manteniendo el control… Bonito gremio que tiene dirigentes históricos así.

Pero el chavismo, ciertamente, no es mejor. El I Encuentro de la Plataforma de Periodistas de Venezuela, que el sector oficialista de la comunicación ha convocado para los días 23 y 24 de agosto, preparatorio para el Congreso que la Federación Latinoamericana de Periodistas realizará del 31 de agosto al 2 de septiembre, seguramente no tendrá presencia del  Colegio Nacional de Periodistas porque según reza un comunicado de la Agencia Venezolana de Noticias, del 11 de agosto, dicha plataforma “ha solicitado a la Felap convertirse en la representante oficial de Venezuela ante dicho organismo, en vista de que el CNP fue expulsado por haber participado en el golpe de Estado perpetrado contra el presidente Hugo Chávez en 2002”. Una vez más, la parcialidad política apoyada por el partido de gobierno en posición de estado, intenta dividir en forma maniquea al gremio para dar otra vuelta de tuerca a su propósito de eliminar el Colegio Nacional de Periodistas, no por la vía jurídica, sino por el colapso institucional. Dicen defender al periodista y a la libertad de expresión, pero ¿por qué Periodistas por la verdad no ha hecho nada porque este gobierno, opaco como ninguno, respete del derecho de petición que es instrumento del derecho social a la información? ¿Por qué el Movimiento por un Periodismo Necesario no ha instado a la Defensoría del Pueblo a conocer de oficio las veedurías de derechos humanos de los periodistas? ¿Por qué si el gobierno es el principal empleador en muchos estados, ninguno de estos honorables grupos ha tomado iniciativa en garantizar que haya un baremo salarial para periodistas que les permita superar el salario mínimo y darle dignidad a su condición profesional? ¿Por qué ninguna de estas nobles agrupaciones ha promovido la restitución de la solidaridad gremial? ¿Porque a este gobierno le molestan las sociedades intermedias? ¿Porque a este gobierno le conviene la paz laboral y el silencio de los periodistas? ¿El “periodismo necesario” es, acaso, el periodismo silencioso? … Bonito gremio que ha permitido que dos minorías, una apoyada por el gobierno y la otra apoyada por algunos medios, secuestren la acción gremial y le resten a la ciudadanía el derecho por el cual ejercemos.
Yo francamente les digo que no quiero pertenecer a un gremio así.

Y  aunque no ha pasado por mi cabeza dejar de ser periodista (¡eso nunca!) sí lo haré de toda aspiración a dirigir o a dar opinión política institucionalizada dentro del gremio. Por ese motivo no presentaré mis credenciales para optar a la Secretaría de Mejoramiento profesional por la plancha CNP con futuro. Por ese mismo motivo dejo de pertenecer al grupo de opinión Un Solo Gremio: porque entiendo que para hacer gremio es necesario que haya principios compartidos, proyectos en común y conciencia del beneficio de terceros, en este caso, la ciudadanía a la cual nos debemos.

Quedo, entonces, dueño de mi voz y de mi espacio, dispuesto a colaborar en lo que sea pertinente, para la construcción de un gremio de verdad. Seremos un solo gremio el día en que depongamos a los hegemones y aprendamos a deliberar sin imposiciones, a construir los consensos, a ser verdaderamente democráticos, con lo cual podremos dar a nuestras audiencias ciudadanas argumentos para la mejor toma de decisiones democráticas. Porque nadie da lo que no tiene, y para hacer repúblicas democráticas hay que ser demócratas
y un periodista debe serlo más que nadie

jueves, 2 de agosto de 2012

Un gremio bien formado (la visión)

EL 07 DE SEPTIEMBRE se realizarán, si no hay contratiempos ni dilaciones, las elecciones del Colegio Nacional de Periodistas, las terceras que se convocan después del largo receso impuesto a partir de la Constituyente, las terceras que se realizan en el contexto de las dos administraciones de Hugo Chávez Frías. Hay quienes critican que las elecciones se realicen justamente a un mes de los comicios presidenciales, hay quienes, por el contrario, ven en ello un signo auspicioso de la vocación democrática del gremio. Yo diría en aras de concluir sobre la marcha, que ambas cosas son verdades a medias, pero que puestos a elegir, elegiremos lo que hay.



Uno no puede renunciar a ser crítico, aun cuando su crítica pueda favorecer a unos y desfavorecer a otros, no: cuando uno critica no hace un favor más que a su conciencia, aspira, eso sí, al escribir su opinión, que haya quien la comparta porque media en ello la elemental sociabilidad, el instinto gregario de la especie, y el espíritu de cuerpo del gremio.



La voluntad de la mayoría –que no la voluntad general- ha sido el abanderar a un grupo de colegas para la defensa del interés primordial del gremio en su condición institucional: la libertad de expresión y el derecho a la información; el derecho al trabajo, el derecho de reunión y de libre asociación, la libertad de conciencia y el derecho al secreto profesional. Es lógico que en tiempos de tanto compromiso político la agenda sea predominantemente política. Pero si bien esa ha sido la voluntad de la mayoría, el hecho, evidente, ha sido que la agenda social del gremio, expresión del espíritu de solidaridad está hecha trizas y le ha tocado a la minoría decirlo, una y otra vez, hasta que hoy, de cara a los próximos comicios, decide coaligarse en torno a una visión, para convertirse en mayoría.



Por eso quienes integramos el grupo de expresión Un solo gremio, apoyamos –e incluso integramos- la plancha CNP con futuro, y las aspiraciones de los colegas Ángel Perozo (CNP Carabobo) a la Presidencia de la Junta Directiva Nacional; José Manuel Dopazo a la Vicepresidencia, y Luis Domingo Álvarez a la Secretaría General: porque es necesario equilibrar las agendas, restituyendo la gestión social y reivindicativa dentro del gremio, sin descuidar la gestión política que como garantes de la libertad de expresión nos reclama el país.



Lo que pasa es que más allá de la polarización, más allá del asedio a los medios nacionales, hay una realidad de cancela de hierro en el interior, donde el principal empleador es el estado conculcado por el partido, donde los niveles de autocensura de los medios son mucho mayores que en la capital y donde hacer defensa de la libertad de expresión pasa por garantizar el derecho al trabajo, por encontrar condiciones mínimas de acuerdo entre patronos y trabajadores para poder darle sostén a unos profesionales que en algunos casos ganan cerca del salario mínimo, en condiciones de trabajo francamente proletarizadas.



Por eso nuestro apoyo a Perozo: porque en dos períodos ha logrado equilibrar las agendas en Carabobo. Creemos que hay que exportar la experiencia para todo el país.



Este servidor que les escribe está candidateado en la plancha CNPcon futuro a la Secretaría de Mejoramiento Profesional. Para este cargo creo estar capacitado, por cuanto tengo ya cinco años como coordinador académico de los postgrados en Comunicación Social de la Universidad Católica Andrés Bello. Ya antes fui suplente a ese mismo cargo pero en la Seccional Caracas, y ya como delegado electo a la Convención Nacional de 2008, participé en las discusiones sobre esta materia en la mesa de trabajo correspondiente. En 2009 colaboré con la profesora Elsy Manzanares en la elaboración de una propuesta para el relanzamiento del Instituto de Mejoramiento Profesional del Periodista que no sé en cuál gaveta de cuál escritorio de la sede de la Av. Andrés Bello se encuentra, me imagino que junto a los convenios de cooperación con la Universidad Central de Venezuela y la Universidad Católica Andrés Bello, e igualmente junto al acta de la Convención Nacional de 2010, cuyos mandatos no fueron ejecutados.



Sobre mejoramiento profesional es mucho lo que debe y puede hacerse. Hay mandatos que no encontraron voluntad política, hay discusiones que aun reconociendo la gravedad de las materias no acordaron propuestas, hay decisiones postergadas para un mejor momento político, porque así fue dispuesto por los encargados por el gremio para tomar esas decisiones. Y una cosa puede afirmarse: de cara a la convergencia digital, al surgimiento de la Sociedad del Conocimiento, y ante la necesidad de que haya más democracia en una sociedad como la nuestra que la reclama cada día más para el cumplimiento de su proyecto de país, nosotros como gremio vamos a tener que reinventarnos si queremos tener algún futuro en el contexto de los cambios. Una ventana de oportunidad está en el mejoramiento profesional, pero ésta área forma parte de la agenda social del gremio, que como señalé antes, es necesario restablecer.



Sólo para adelantar mencionaré algunos asuntos a los cuales habrá que atender, para tener políticas gremiales basadas en mejoramiento profesional:


#La cuestión de las licenciaturas de cuatro años (caso UBV) ¿Es necesaria una nivelación? ¿Es necesario un baremo para ello? ¿Cómo se construye un baremo profesional? ¿Por competencias?



#La cuestión de los TSU: ¿Qué puede hacer el gremio junto a las universidades para encontrar alternativas de titulación?



#La cuestión de los postgrados. ¿Puede un postgrado en periodismo ser vinculante para la colegiación? ¿No requeriría una reforma de la Ley del Ejercicio del Periodismo?



#La cuestión de la defensa de los derechos de los periodistas. Es necesario capacitar a los periodistas, sobre todo a los de los estados más remotos del país, urgentemente en esta materia. ¿Cómo hacerlo?



#La cuestión de la convergencia digital en medios. Además de la alfabetización digital, ¿qué otras políticas puede establecer el gremio en materia?



#La cuestión del periodismo ciudadano. ¿Qué debe formar el gremio? ¿Periodistas que gestionen comunidades de infociudadanos? ¿Ciudadanos que comprendan las responsabilidades ciudadanas de la información y la libertad de expresión? ¿Cómo se producen los equilibrios en este marco de transformaciones?



#La cuestión gremial del periodismo y la comunicación social. ¿Para garantizar la democratización de las comunicaciones en Venezuela, basta un solo gremio institucional? ¿Está ajustado el CNP a los perfiles profesionales contemporáneos de la comunicación social?


Me sentiría honrado si asumen el propósito de comentar sobre las cuestiones ya señaladas: este espacio está abierto para la discusión sobre la campaña y sobre las propuestas que hace –y que es oportuno hacerle- a CNP con futuro, no sólo en el área específica de mejoramiento profesional, sino en la perspectiva de la visión que se plantea. Cualquier comentario es bienvenido siempre que no sea ofensivo; como me dijo alguna vez Sofía Imber, con quien me formé en el periodismo cultural: primus non noscere (primero no hacer daño) citando esta conseja principal del gremio médico y con la cual me quiso decir lo que ya sabemos: que damos la vida y la muerte moral, que puede ser tanto más definitiva que la vida o que la muerte misma.